Kapital regresa con cambios en la parrilla.
Los contenidos de este blog se simplifican.
Todos los viernes, un post en abierto con el podcast de Kapital.
Todos los sábados, un artículo exclusivo para suscriptores de Kapital Social.
Todos los domingos, también para suscriptores, Kapital Clips, club de lectura y más.
¿Por qué de pago? Porque las cosas tienen un precio y es necesario recordarlo. Quien quiera leer mis artículos tendrá que suscribirse. Empiezo la quinta temporada y quiero regresar al espíritu del Sandero, escribiendo historias valiosas sobre la psicología del dinero. Una vez entregado el libro, que saldrá publicado a principios de año, la intención es retomar los artículos financieros. Mi grado de compromiso está fuera de toda lógica. Aunque los textos puedan parecer simples, dedico unas veinte horas a cada uno de ellos. Siento la misteriosa necesidad de seguir editando, en busca de una combinación de palabras que describa un poco mejor la idea que tengo en la cabeza. Este era el punto de Stanley Tucci, interpretando en Spotlight a ese abogado. “Lo que hago es demasiado importante”, respondía cuando Mark Ruffalo, el periodista, le preguntaba por qué no se había casado. No llego a su nivel de obsesión pero estoy en camino. Solo pienso en ordenar mis cuentas, para compartir en Kapital el plan secreto.
Invertir en productos basura y pedir créditos al consumo, los dos grandes errores financieros. Con tan solo corregir estas dos cosas mejoraría enormemente la vida de millones de personas. Primero proteger para luego gastar con cabeza. La mayoría presenta flujo de caja negativo y supongo que por eso sigo escribiendo, para que construyan una cartera diversificada, para que dejen de financiar las mierdas más estúpidas. Estoy aquí para recordarte que nada hay en Temu que merezca tu dinero, la felicidad presente en el gasto no compensa la pérdida de libertad futura.
En una entrevista en GQ, le preguntaron a Matthew Weiner, creador de Mad Men, que es lo que aprendió trabajando a las órdenes de David Chase, creador de Los Soprano.
David llegaba por la mañana y decía, en referencia a algún problema que teníamos en el guión: “Creo que lo arreglé. Estaba en la ducha esta mañana...” Y yo pensaba, ¿cómo es que siempre está en la ducha cuando lo resuelve? Entonces ocupé yo su posición con Mad Men y me di cuenta: “¡Dios mío, siempre está pensando en ello!”
Todo el día meditando la mejor forma de expresar una idea que podría cambiarte la vida. Esto es un poco lo que ofrezco en Kapital, nada más ni nada menos.
Señorío es morir en el campo
Mi contenido es fresco porque trabajo en él desde que me levanto hasta que me acuesto. Estoy permanentemente en busca y captura de ideas, incluso durmiendo.
En estos tiempos de IA, el contenido original es la única barrera. Eso es lo que no entienden los flipados de los prompts. Aunque hoy facturen una cifra elevada, mañana desaparecen porque no levantaron barrera de entrada. Nada que les haga distintos, no tienen una habilidad diferencial, tampoco una marca valorada. Sin vínculo con el lector, son un clon más en el cansino ecosistema digital. Internet está lleno de esos bots, también conocidos como expertos en marketing, que replican un modelo como pollo sin cabeza. Nunca nadie levantó una fortuna tomando decisiones racionales, la lógica raramente lleva a cruzar océanos. Lo que quieres es explorar escenarios improbables, porque allí se esconden las combinaciones interesantes. Cuando en el amor o en el trabajo dejas que elija por ti un algoritmo, siguiendo la tendencia dominante, pronto serás olvidado. Las ventajas irracionales, con las que me despedía la temporada pasada. Si la IA te hace mejor en tu trabajo, mi predicción es que serás reemplazado.
Ten algo que contar y cuéntalo de la forma más simple y elegante. Así lo sentía mi admirado Josep Pla. Enric Vila, en El nostre heroi Josep Pla, recoge esta fascinante respuesta.
—Si usted fuera alguna vez jurado de un premio literario ¿qué criterio adoptaría al emitir su voto?
—Las obras que obedecen a un mero juego literario, retórico o dialéctico, a un simple ruido palabrero, no las votaría jamás. En cambio, toda obra implicando por parte de su autor la evasión de una herida moral insoportable o el hurgar en su propia herida, tendría mi condescendencia.
—Y si la obra que usted propone estuviera mal escrita?
—La votaría igual. Si se tiene algo que decir, y se dice ¿qué más dan los inocentes cubileteos del estilo? Un libro en serio no será jamás obra del juego ni del placer, ni de la espontaneidad, ni de la gimnasia rítmica. Yo no sé de qué abismos de la insinceridad pudo salir la teoría del arte como juego. La observación lleva a todo lo contrario: buscad la llaga moral, la herida. La verdadera inspiración arranca de la fecundidad de la herida moral. En un cuaderno antiguo encuentro, escrita en francés, esta cita: “Sin la herida, sin el desgarro del alma vuelta contra uno mismo, no puede haber obra fuerte. Hay que hundirse en el alma para merecer escribir. Es preciso que sangre la herida”. Todo esto es muy trágico, y a pesar de tratarse de una cita francesa, parece una españolada. Pero lo divertido es que cuando los editores la han aplicado como criterio en sus negocios, han ganado muchísimo dinero.
Si quieres escribir solo existe un camino, el mismo que siempre ha existido: la obsesión.
Yo recibo cuatro boletines: The map is mostly water de Simon Sarris, Marks on the path de Salva López, Nada importa de Jesús Terrés y Escaping flatland de Henrik Karlsson. Todos ellos, sin excepción, hablan desde la herida. Antes de abrir blog pregúntate si tienes algo interesante por contar. Debes mostrar respeto por el tiempo del lector, nunca pulsando por pulsar el botón de envío. Por eso odio a esos flipados que escriben un artículo al día, que utilizan la IA para publicar el más estúpido contenido. Con todos los respetos te lo digo, no eres tan interesante. Puedes escribir lo que quieras con ChatGPT pero seguiremos sin leerte. Porque el problema, como decía Pla, nunca es el estilo, el problema es el contenido. La IA no resuelve el problema último porque la IA no puede darte una idea original, la IA siempre va un paso por detrás, todo lo que hace es seguir la moda. Este texto lo escribió un humano, sigues leyendo porque quieres saber cómo termina. Si lo hubiera hecho con IA no habrías pasado del primer párrafo. A mí no me preocupa la IA. No es una amenaza porque el reto nunca fue escribir un texto, el reto era y sigue siendo que la gente se lo leyera.
Nunca fue tan barato escribir y nunca escribir fue tan relevante. Esta es la paradoja. En un mundo en el que escribir es gratis, yo lo convierto en mi ventaja. Yo sé de lo que hablo porque lo he escrito antes. Los críos ya no escriben en la escuela y por eso salen atontados. Escribir, eso sí, exige el más alto compromiso. Aunque lo escucharas en un TikTok con José Elías, siento decirte que no hay atajos. Si quieres comprender una verdad tendrás que poner tú mismo las palabras. Ese es el engaño de la IA con las nuevas generaciones, en la ilusión del conocimiento instantáneo. ¿Por qué tengo que conocer las partes de un volcán? Imbécil, porque todo está conectado.
Blogspot, Tumblr, Substack
¿Que por qué sigo escribiendo?
Porque existe una idea, por allí escondida, que solo yo puedo encontrar.
Es la misma pulsión que me llevó a abrir un Blogspot en mi último año de carrera. Experimentando en The County Sheriff salió ese troleo a los indignados. El primero de muchos. Es una sensación increíble la de sentarte por fin en la mesa de los adultos, configurando así el nuevo mundo. Es lo mismo que siente un empresario, un cocinero o cualquiera que decida tomarse en serio su trabajo. La sociedad no es estática, puedes cambiarla ofreciéndole algo. Luego llegaría el Tumblr de Guts & Glory. Con el hit de No eres especial comprendí que los contenidos en internet volaban, que nunca trabajaría en una oficina si conseguía viralizar contenido. Y por último el Substack de Cardinal, con reflexiones que me ayudaron a fijar un rumbo de carrera. Las palabras escritas no son un recuerdo, son una profecía. Cada uno de estos intentos imperfectos me dirigía secretamente hacia Kapital. La experimentación y el error son elementos indispensables en el proceso de desarrollo. No tener vergüenza fue mi ventaja.
Nunca supe la razón que me llevó a abrir ese primer Blogspot, con textos que nadie leía. Recuerdo que pensé en dejarlo pero, por razones misteriosas, seguí escribiendo. Años más tarde comprendí la racionalidad del rito: no escribía para convencer a la audiencia, escribía para convencerme a mí mismo. No buscaba los aplausos, solo quería darme permiso. Una vez lo tuve claro, convencí al mayor descreído. El autoengaño inicial, creyéndome que era necesario publicarlo, me mantuvo con vida, regalándome el tiempo necesario para seguir creciendo. Ese contenido mediocre me permitió desarrollar mi propio estilo. Si hoy estoy aquí es gracias a esos primeros lectores, que me dijeron que algo allí había. Así que decidí explorarlo.
El primer episodio con Dokushô salió publicado en octubre de 2021 y, en contra de todo, Kapital sobrevive. Mi agradecimiento a los que hacen posible este loco proyecto.
Si te unes a Kapital Social, nos vemos en la siguiente quedada. Tendrás acceso a todos los artículos.
Si no, gracias por llegar hasta aquí. Y espero que te guste el libro.
Joan Tubau — Kapital
Kapital Social
La comunidad privada de Kapital, con todos los contenidos de Substack.
Más información en el siguiente link.
El Proyecto K
El taller de diseño de carteras, junto con mi amigo Pablo González Vidal.
Más información en el siguiente link.


